
Hoy es también día mundial de la Lucha contra el SIDA; recuerdo que hace un año, durante un evento del IMJUVE, presencié una manifestación de jóvenes denunciando las arbitrariedades de los Servicios de Salud en el estado: Condones solo a mayores de edad, luego de firmar unos cuantos documentos... así como desabasto. En la actualidad, nuestro estado es tristemente, el cuarto lugar en casos DETECTADOS. Para continuar con la controversia, de nada sirve que se le diagnostique a tiempo ya que los esquemas de tratamiento en México son sólo para los pacientes que están a un tris de desarrollar SIDA, cosa que la OMS ya no recomienda, porque no se controla el contagio. Ahora, en los países desarrollados, se plantea administrar antirretrovirales a los pacientes seropositivos en cuanto se diagnostiquen, para mantener la densidad de virus el cuerpo humano (Carga viral) lo más bajo posible, y así reducir las posibilidades de que contagien a sus parejas sexuales, y en el caso de mujeres embarazadas, que contagien a sus hijos no natos.
Si bien existe algo de optimismo sobre el desarrollo de vacunas que impidan al VIH su propagación, así como también, que logren reducir la carga viral en personas infectadas; los principales obstáculos son en primer lugar, la facilidad con la que el VIH muta, poco interés del capital privado en la investigación, así como también la preferencia en las patentes de medicamentos. De hecho hace poco surgió la primera combinación de antirretrovirales que puede prevenir la infección del VIH: Truvada. Las desventajas: muy caro, y por sus efectos secundarios sólo se receta en casos específicos, además de que sus desarrolladores advierten que "No es totalmente eficaz en el tratamiento de profilaxis, si te expones a una cepa resistente" (truvada.com) y concluyen que "Aun cuando se administre Truvada, se debe utilizar preservativo en cada relación sexual".
La deficiencia de capital es en sí un problema entre la población y el gobierno: no sólo es el presupuesto bajo que se le dedica a estos programas, sino también lo caro que son los medicamentos cuando los compras en las farmacias; de esa forma genera un círculo vicioso de: "Una enfermedad que no respeta ni ricos ni pobres, se vuelve un lujo tratarla". Países como Cuba y Brasil tomaron la decisión de anular las patentes de los Antirretrovirales y comenzar a distribuir los medicamentos a bajo costo (en su producción, que a las personas les sale gratis) a través de los servicios de salud pública.
Los prejuicios y el sentido común forman parte del esquema de prevención en México: "Eso sólo le pasa a los homosexuales", "Es una prostituta, ha de ser sidosa", "Les da más a los promiscuos que a los decentes", etc, etc, por solo dar ejemplos. Basta con buscar en Yahoo preguntas las claves "sexo con prostituta" y verán la cantidad de muchachos muertos de miedo, aún cuando usaron de manera ejemplar un condón. Sin embargo, ese es el error principal en nuestra "paz interna": Clasifican los "grupos de riesgo" como la moral nos da a entender, pero no se cuidan ante personas de confianza, novias, esposas, amigas, ligues en bares de gente "nice". Las consecuencias son desde un embarazo no planeado hasta en efecto, el contagio de una ITS ( infección de transmisión sexual), incluyendo el VIH. Las instituciones no se quedan atrás: Los servicios de salud del gobierno de los Estados Unidos ofrecen
pruebas anónimas porque si se enteran las aseguradoras de un resultado positivo, cancelan la póliza, "Si usted acude a un laboratorio privado, tome en cuenta que puede revelar a su compañía de aseguranza su resultado". En México es lo mismo: me clavaron un seguro por muerte accidental (Yo sólo quería una cuenta de ahorro en Banorte) y entre los cuestionario de diagnóstico aparecía una pregunta: "¿Padece SIDA, o le han informado que portador del Virus de la Inmunodeficiencia Humana?" y en las letras chiquitas, la siguiente cláusula: "Autorizo a médicos, sanatorios, hospitales, clínicas y laboratorios que proporcionen a [Nombre de la aseguradora] toda la información que requiera como diagnósticos, recetas, pruebas de laboratorio, historial clínica, etc. y por lo tanto, les relevo de toda responsabilidad y obligación de mantener el secreto médico" (adaptación). Obviamente que a las empresas les interesa ganar; nos dice el Libro "Finanzas para Dummies": "Las aseguradoras pueden rechazarle la póliza si encuentran que usted padece o padeció ciertos problemas de salud; algunos estados, en respuesta, otorgan seguros a personas de riesgo, si donde usted vive no puede obtener un seguro, y no dispone de seguros del estado, mejor múdese." (Tyson, Eric, 2005).
El VIH es una pandemia, tanto como el marketing viral (¿les suena?): Se aprovechó de nuestro estilo de vida tanto como lo hizo antes la Peste Bubónica o la sífilis: Transplante de órganos (excepto Yamaha y Casio, sino pregúntenle a
Jean-Michell Jarré), transfusiones de sangre y tener hijos: No es que hayamos tenido relaciones sexuales como conejos lo que facilitó al VIH su propagación, es que no sabíamos que este existía, de saberlo, ahora el panorama sería mejor. Cuando se descubrió el virion, la carrera por desarrollar procesos de diagnóstico se disparó, siendo ahora un hito que se puedan hacer pruebas rápidas sin disponer de un laboratorio aplicado, aunque para estudios avanzados todavía se siguen utilizando: El Western Blot y las Cargas virales siguen siendo el verdadero bastión en el diagnóstico; los medicamentos antirretrovirales funcionan en cuanto a impedir que los portadores desarrollen SIDA, y el control de calidad en los preservativos es ejemplar; aún así, el contagio sigue entre las personas.
En Morelos nunca vi una campaña del gobierno estatal, la única vez fue durante una consulta; me preguntó la enfermera ¿Eres sexualmente activo? --no-- Bueno, cuando lo seas, vienes aquí y te proporcionamos una ración mensual de preservativos. Hasta ahí, porque incluso el CAPASITS, que es una clínica pública donde realizan análisis, diagnóstico y tratamiento gratuito contra infecciones de transmisión sexual, ha tenido poca promoción, excepto en una entrevista radial, y también demuestra sus límites: Sólo mayores de edad pueden solicitar análisis de detección de ITS; menores sólo acompañados de sus padres.
Hace poco encontré una carta donde diversas organizaciones provida criticaban los servicios de salud anónimos a menores de edad, por considerar que sólo los padres podían decidir sobre la educación de sus hijos (Patria protestad y Deber-Derecho), encontré por mera casualidad una carta que pedía con lujo de detalle la derogación de una iniciativa, una NOM-047-SSA2-2009. Misteriosamente se extravió en el internet, aunque apenas e
ncuentro una leve referencia. Es concomitante la
decisión de la SSA además, el veto de cualquier información sobre ITS y sexo seguro, si bien ambos eventos tienen dos años de diferencia, las premisas son las mismas: Los padres deben cuidar la información que su hijo recibe, porque son sus hijos, eso es Derecho-obligación. Los argumentos son demasiado engañosos, ¿quien ordena a los padres a tratar a sus hijos como objetos de su propiedad? ¿qué educación se les debe impartir? E incluso, una pregunta más profunda:
Si el conocimiento que logramos saber sobre la reproducción humana, viene de la investigación científica, ¿quién demonios les proporcionará a los padres la información? o ¿Qué referencia bibliográficas usarán los padres para educar a sus hijos sobre el sexo seguro y responsable?
Si nos basamos única y exclusivamente en lo que nos autoriza el Observatorio Romano (post-Calícula y Padre Maciel edition) encontramos en primer lugar, una imposición de la autoridad católica sobre el estado; el laicismo se pone en riesgo y no se puede argumentar que "Sólo dios manda", porque por lo general, esta frase se usa para otorgar una falsa inmunidad a lo que no lo tiene: un juicio basado en el sentido común bajo la censura clerical. Por el otro lado construir un legado científico como nosotros lo consideramos obvio: es obvio que la familia es familia, sí un hombre y una mujer viven juntos y tiene hijos, es obvio que los promiscuos se contagian, es obvio que los padres pueden tener un control absoluto de hijos, y es obvio que si no le dices a tus hijos para qué sirven sus genitales, no lo descubrirán. Bien, si consideramos ese cliché de "La Familia", pero ¿qué pasa con lo demás? A continuación les explico:
El problema de enfatizar el VIH y otras ITS como "castigos divinos" es darle una importancia que no merece: Lo acusamos porque es coincidente su presencia en algo tan sensual y especial como nuestra sexualidad. Imponer como única solución las campañas de abstinencia y "valores" es fútil si pensamos primero, que es un virus, no un castigo de nuestros papás que podamos apelar, no resuelve la ignorancia de riesgo del virus en grupos marginales, donde ni el gobierno ni la iglesia han explicado claramente lo que es el virus, ni proporcionan educación preventiva. Si el gobierno se concentra exclusivamente en esto, deja de lado otro tipo de situaciones más graves: la violación, la trata de personas y la falta de servicio de salud públicos. Otro problema de la connotación al VIH es por ejemplo, si los muchachos tienen que pedir permiso a sus padres para recibir asistencia médica, se encuentran primero con la preocupación de lidiar no solo con las agujas de la prueba, sino además la inquisición de sus padres: ¿Y por qué quieres una prueba de VIH, es que acaso, tu, TU...? Como los padres tienen la decisión final, puede que si permitan que sus hijos se analicen, o en el peor de los casos, o no, esta última posibilidad es la mas mala por el "dilema ético" que tenemos, los padres pueden impedir a sus hijos acercarse al centro de salud, por omisión o por moral, pero con ello pueden causarle problemas, por ejemplo, si los menores de verdad están contagiados; un diagnóstico tardío dificulta una sanación sin complicaciones ni daños crónicos permanentes en cualquier infección; eso sin contar también con las adolescentes embarazas, donde se puede afectar también al producto.
Los detractores de la educación sexual, al afirmar rotundamente que los servicios públicos de salud así como las campañas permanentes no deben ser la prioridad en los gobiernos, se muestran parciales sobre lo que es la prevención y manejo de enfermedades y basan sus acciones en falacias: ¿Cómo prevenir el cólera? Filtrando el agua y sometiéndola a agentes desinfectantes, como la plata coloidal; ¡pero si la plata coloidal no es 100% efectiva! Bueno, entonces no tomes agua (advierto que no me refiero a esos filtros de 50 dólares, sino a un filtrado rústico con telas porosas y a un frasco de desinfectante de un dólar, eso que harías en campismo o en un desastre, porque no creo que encuentres filtros en el bosque) En este caso, me refiero a aquellos que ya prohíben incluso la publicidad de preservativos por ese... 2% (según mis cálculos) de posibilidad de fallo de condón, sí, aunque no lo creas, ya están en la mira los anuncios de condones porque pueden inducir a mayor SIDA.
Me es muy interesante las palabras del amiguito que habla de la "compensación de riesgos", que no me queda claro: "Cuando propones medidas de seguridad sin tomar en cuenta las conductas humanas, terminas exponiendo a las personas más a lo que pretendías evitar". ¿El ABC (Abstinencia, Fidelidad, y condón BAJO TU PROPIO RIESGO) no es propenso a esta limitación? En efecto, y se deja de lado una serie de medidas que harían mejor las cosas: pruebas y tratamiento. El punto es que por un lado, torturan a los jóvenes con el %2 de probabilidades en el condón, pero si puedes gastar tu dinero en lotería y juegos, porque, "en una de esas le pegas al gordo" .
En el caso de México, es digno de resaltar la participación del Partido Acción Nacional, porque hace un par de meses intentó tratar los cigarros como... perdón, los condones como cigarrillos se trataran: Propone (o no si lo logró) primero, que los comerciales de condones se restrinjan a películas de adultos de clase C y a pegar en las etiquetas mensajes que favorezcan la monogamia. Lamentable es porque no es en sí una conjetura científica y al contrario, pone en duda la función que tienen las universidades, escuelas y clínicas de salud en el país. No basta con asegurarnos nuestra consciencia tranquila, ignorando en fenómenos biológicos aquello que es parte del problema, depende de nosotros, afecta a muchos, pero nos resulta controversial.
Esperemos que esto no logre consumarse, aunque con nuestro intocable
sistema de Creencias y costumbres, dudo que haya algo de razón en los diputados y gobiernos afines. Me resulta extraño que aún en nuestra sociedad exista temor a palabras como "socialismo", "socialdemocracia" (
no es broma), nos sentimos felices de no vivir en una Venezuela, y creemos que somos mejores que los árabes porque no matamos mujeres (ja-ja-ja!) cuando terminamos por basar nuestra
idiosincrasia en lo que apenas podemos palpar. Pensemos que el desafío de llevar a cabo cualquier proyecto de nación es lanzarnos a la búsqueda del bienestar de todos, y en muchos casos implica desechar el conocimiento basado en un juicio superficial de los fenómenos naturales. Es tiempo de que cambiemos nuestro mundo, y sólo una libertad de pensamiento puede lograrlo; eso no significa que el radicalismo es la solución, se necesita algo más, de lo contrario, estaríamos cambiando nuestra naturaleza para dejarla congelada unos siglos más.
La pandemia de VIH no puede controlarse por medio de medicina tradicional o falsas creencias sobre lo que es. Se debe aceptar que todos somos parte de la solución y la única manera de resolver esto, es promoviendo en cada uno de nuestros nichos, una consciencia de nuestros derechos reproductivos y se deben proteger por medio de las instituciones clínicas y nuestra disciplina en la práctica de sexo seguro, aparte de respetar también los derechos de nuestras parejas (un estupro con preservativo, casado o no casado, sigue siendo estupro, ¿vale?). Es preocupante que no todos los asentamientos humanos tienen los sistemas de salud necesarios para mantener una calidad de vida digna, no solo es el VIH, sino también las enfermedades endémicas y la falta de agua potable; el desafío en el gobierno es decidir qué hacer, si por un lado, acepta continuar con las políticas de "el quiera salud que la pague", o luchar ya por asegurar una verdadera cobertura de salud, donde todos merezcan calidad de vida.